Mi cuerpo es deforme y torcido, agrietado, duro y debil.
Me arrastro en la piel de una quimera. Respiro en el fuego de su
craneo y me nutro de la leche que emana su boca tibia y ruin.
Me he amalgamado en la crueldad de sus garras y por ellas y en ellas
me he acorazado terriblemente, sin embargo, temo abrazar el suelo,
rodar y estrellarme ciegamente en alguno de sus doce ojos de piedra
o en sus fauces de marmol.
No pretendo escapar de su morada, pues, la pasion y la libertad
fulminarian mi coraje sometido y mi cabeza revuelta.
Explotaria y me volveria incandescente, perfecta, y la voluptuosidad
destruiria a la quimera idiota que di a luz en las danzas con las
menades.
Ella poseyo el cantaro que contuvo el vino amargo del que bebi para
engendrarle. Su ardor mantiene viva mi aversion. Si se aleja, el frio
acomodara mi alma y volveria al centro, tranquila, pasiva, tremula.
En la linea, me Inmutare, morire.
En el circulo, conjurarle en la mazmorra y volverle un verme dentado
que mancille mis labios a dentelladas desesperadas de bestia exitada
y con lagrimas en su ojo unico, suplique.
Le soplare para destruirle en mil particulas y se confunda. No sepa
quien es y se aleje mas de si, se esconda en la tierra y recuerde a su
madre, que soy yo...
Silencio...
La luz del astro vespertino llama.
Autodeborada me atraganto en alaridos y llantos freneticos añorando
la existencia completa de la abominacion donde acariciaba mi cuerpo
mientras me arrastraba contra el suyo.
Condenada a engullir mi propia carne, he escupido un hueso de entre
mi ahora hocico y puedo sentir como su tacto liso provoca arcadas en
la traquea. Es asi como del asco, siempre recuerdo, recuerdo a
Asterion, al que lacere con una de mis dagas, por
accidente, por gusto...
Su olor virgen en mi memoria re estructura mis ser que poco a poco logra extenderse entre las voces de mi pasado y la calma suave que provee la Tierra.
Ahora soy un aguila y en el desierto, laberinto de arena, espero entre cadaveres a la quimera degollada y a Asterion herido.
Me arrastro en la piel de una quimera. Respiro en el fuego de su
craneo y me nutro de la leche que emana su boca tibia y ruin.
Me he amalgamado en la crueldad de sus garras y por ellas y en ellas
me he acorazado terriblemente, sin embargo, temo abrazar el suelo,
rodar y estrellarme ciegamente en alguno de sus doce ojos de piedra
o en sus fauces de marmol.
No pretendo escapar de su morada, pues, la pasion y la libertad
fulminarian mi coraje sometido y mi cabeza revuelta.
Explotaria y me volveria incandescente, perfecta, y la voluptuosidad
destruiria a la quimera idiota que di a luz en las danzas con las
menades.
Ella poseyo el cantaro que contuvo el vino amargo del que bebi para
engendrarle. Su ardor mantiene viva mi aversion. Si se aleja, el frio
acomodara mi alma y volveria al centro, tranquila, pasiva, tremula.
En la linea, me Inmutare, morire.
En el circulo, conjurarle en la mazmorra y volverle un verme dentado
que mancille mis labios a dentelladas desesperadas de bestia exitada
y con lagrimas en su ojo unico, suplique.
Le soplare para destruirle en mil particulas y se confunda. No sepa
quien es y se aleje mas de si, se esconda en la tierra y recuerde a su
madre, que soy yo...
Silencio...
La luz del astro vespertino llama.
Autodeborada me atraganto en alaridos y llantos freneticos añorando
la existencia completa de la abominacion donde acariciaba mi cuerpo
mientras me arrastraba contra el suyo.
Condenada a engullir mi propia carne, he escupido un hueso de entre
mi ahora hocico y puedo sentir como su tacto liso provoca arcadas en
la traquea. Es asi como del asco, siempre recuerdo, recuerdo a
Asterion, al que lacere con una de mis dagas, por
accidente, por gusto...
Su olor virgen en mi memoria re estructura mis ser que poco a poco logra extenderse entre las voces de mi pasado y la calma suave que provee la Tierra.
Ahora soy un aguila y en el desierto, laberinto de arena, espero entre cadaveres a la quimera degollada y a Asterion herido.